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MAYOR EFICACIA PARA LOS TRATAMIENTOS DE ALCOHOLISMO

MAYOR EFICACIA PARA LOS TRATAMIENTOS DE ALCOHOLISMO

21 Marzo 2016

CONCIENCIADOS CON LA INVESTIGACIÓN Y EL TRATAMIENTO DE LOS PROBLEMAS DERIVADOS DEL ALCOHOL

Estudios recientes sugieren que las situaciones precipitantes de recaída alcohólica podrían variar según el sexo.

Pese a que las instituciones que se dedican tratar los problemas derivados del alcohol ayudan a personas de ambos géneros, existen hallazgos recientes de que la ayuda terapéutica influye de manera diferente en unos y en otros debido, entre otros factores, a que sus motivos para consumir alcohol son diferentes.

Un estudio del Hospital General de Massachusetts analizó datos recopilados durante 15 meses sobre 1726 personas tratadas de alcoholismo, considerando sus redes sociales, hábitos de bebida y su capacidad para mantenerse sin beber en circunstancias diferentes. Se constató que los varones recaían en situaciones sociales. En cambio, en el tratamiento se les instaba a mantenerse sobrios pasando tiempo con amistades que no bebían, y a  controlarse si se encontrasen en compañía de amigos consumidores de alcohol.

Las mujeres, por otra parte, se sirven habitualmente del alcohol cuando se sienten tristes. Sin embargo, los tratamientos que se ofrecen al respecto aportan poca ayuda para que se sobrelleven mejor estas “tentaciones emocionales”. Datos del estudio mencionado apoyan la diferencia en el riesgo de recaída según el sexo.

Es importante tener en cuenta, por lo tanto, estas necesidades, con el fin de que los tratamientos de rehabilitación de los problemas derivados del alcohol resulten, si cabe, más eficaces.


CRISIS Y ALCOHOLISMO

En nuestro país, los datos que nos proporcionan las encuestas actuales  - encuesta EDADES, del Plan Nacional Sobre Drogas -  respecto al consumo de alcohol en tiempos de crisis   son poco alentadores:  el alcohol ha sido la droga más consumida por los españoles de 2011 a 2012. El 76,6% de los encuestados dice haber consumido alcohol durante ese período.  Otras sustancias fueron consumidas en proporciones nada desdeñables: tabaco, el 40,2%; hipnosedantes, el 11,4%;  cannabis, 9,6%; cocaína, 2,3%. Para el resto de drogas, menos del 1% de la población.

Como ocurre con la mayor parte de drogas, la diferencia de género en el consumo de alcohol es relevante; consumen un 83,2% de los hombres y  un 66,9% de las mujeres.

La edad de inicio del consumo de alcohol ocurre alrededor de los 16,7 años de media, de modo semejante a como ocurre con el tabaco (16,3). Ambas son las drogas cuya edad de consumo inicial es más precoz, seguidas de otras drogas ilegales como el Cannabis, cuya edad de inicio de consumo se sitúa dos años después, en torno a los 18 años.

Los datos de prevalencia,  es decir, de aquella población que una vez iniciado el consumo de alcohol lo mantiene a lo largo de los años, muestra que se tratan de jóvenes entre 25 y 34 años son los que mantienen un mayor índice de la misma en los últimos doce meses (79,5%) y en los últimos 30 días antes de la encuesta (64,9%).

Un dato llamativo nos lo proporciona el índice de intoxicaciones etílicas en los 12 meses de 2011  a 2012, siendo entre los jóvenes de 15 a 34 años de 2 de cada 5 hombres y 1 de cada cinco mujeres en el último año. Respecto a la evolución del consumo, la encuesta EDADES  señala que hay un número menos de  personas que se han “emborrachado” que en años anteriores pero que, las que lo han hecho, lo han hecho un mayor número de veces.

Ahora, ¿a qué llamamos consumo perjudicial de alcohol? Un modo de beber alcohol muy extendido y aceptado socialmente es el patrón episódico intermitente (cuyo nombre en inglés es “binge drinking”), que consiste en un consumo de 5 o más bebidas para los hombres y 4 ó más bebidas para las mujeres en un intervalo de dos horas. Un 15,2 % de las personas encuestadas habían tenido un episodio de este tipo  el mes anterior a la encuesta. Esta modalidad de consumo es especialmente elevada entre los más jóvenes y no ha dejado de aumentar en los últimos años.


CONSUMO DE ALCOHOL Y CRISIS: FACTORES DE RIESGO

Los datos de un estudio realizado al inicio de la crisis económica revelan que existen factores socioeconómicos relacionados con el incremento de la incidencia de consumo de alcohol. El consumo de alcohol aparece asociado con un bajo nivel de ingresos, bajo nivel de estudios y trabajar en el sector primario, en la construcción o en hostelería. Por otro lado, dos factores como  trabajar en la construcción o tener turno de noche parecen estar asociados a las “borracheras”, o patrón de consumo impulsivo.

Analizando estos datos según el género, en los hombres se encuentran diferencias: el consumo de alcohol diario como el de alto riesgo son mayores en los directivos/profesionales. En las mujeres no se encuentran diferencias según nivel socioeconómico y patrón de consumo (salvo en trabajadoras manuales cualificadas que consumen significativamente menos que las directivas y/o profesionales).

Los varones con jornada reducida tienen mayor consumo de alcohol de alto riesgo. En mujeres, dicho patrón se da más en la jornada continua de tarde o turno de noche/rotatotio.
Los hombres que realizan  trabajos de riesgo o en condiciones penosas declaran consumir más alcohol, presentando un patrón de alto riesgo o de consumo de alcohol diario.

En relación a los riesgos psicosociales, las personas que los asumen en el trabajo (especialmente hombres) presentan un patrón consistente de consumo de alcohol.

Cerca de la mitad de la población laboral opina que el consumo de alcohol y de drogas en el ámbito laboral es un problema importante que puede afectar al rendimiento y a la productividad, así como a las relaciones entre compañeros e incluso provocar accidentes.

A la luz de estos últimos datos, es necesario tomar conciencia de que el problema del alcohol se encuentra íntimamente unido a las condiciones socioeconómicas actuales, convirtiéndose en una preocupación no sólo individual, sino en una cuestión que nos afecta a todos.

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